HISTORIA (ARQUEOLOGÍA): FORUA Y LA ROMANIZACIÓN EN VIZCAYA.

Por Marta Jover Montiano

Roma es el comercio. – Joseph Chamberlain (1836-1914)

Yacimiento romano de Forua 2019. Fotografía MJM.

Dice la RAE: romanizar 1. tr. Propagar la civilización, la lengua, las leyes y costumbres de Roma. 2. prnl. Adoptar la civilización romana. Romanización 1. f. Acción y efecto de romanizar.

Entre el siglo II a. C. y comienzos del siglo III d.C., la expansión de Roma provocó un proceso de aculturación en las regiones que fueron conquistadas por la República y por el Imperio Romano. Los pueblos que quedaron bajo su dominio fueron forzados a adoptar sus leyes y su administración, aunque no obligados a abrazar su idioma, su moneda, su religión o sus tradiciones. El proceso de romanización fue paulatino y acabó desarrollándose de manera similar en todas las regiones. Como primer paso, las élites y los dirigentes locales adoptaron el latín como lengua y, poco a poco, también la vestimenta, el estilo arquitectónico y la moneda del Imperio, hasta llegarse a la adopción de los cultos religiosos romanos. La romanización continuó con el desarrollo local de tecnología para producir los bienes romanos y con la adopción de la lengua y las costumbres de Roma por parte de las clases populares, completándose así un cambio que llevó a las regiones del Imperio a parecerse a la metrópoli central.

También dice la RAE: foro. Del lat. forum. 7. m. En la antigua Roma, plaza donde se trataban los negocios públicos y se celebraban los juicios.

Del mundo Helenístico (1) Roma recibió notables influencias culturales, como el uso de moneda, la implantación de un nuevo urbanismo, la introducción de nuevas formas de arquitectura, de nuevos cultos, etc. Y un ejemplo de ello sería el traspaso del ágora griego al forum romano o, lo que aquí nos importa, la implantación de los mercados en las zonas centrales de las ciudades.

No conocemos la fecha exacta de la construcción del primer mercado de la ciudad de Roma, pero sabemos por las fuentes literarias que funcionaría ya en el siglo III a.C. Este mercado fue ubicado por T. Livio al noreste de la Vía Sacra. Los recursos aportados por las guerras del siglo II a.C. permitieron la remodelación urbanística de muchas regiones de la capital con nuevos proyectos arquitectónicos de carácter comercial, como el Foro de Roma. Después, con Augusto, llegó una paz imprescindible para asegurar el crecimiento de la población de la ciudad relacionado con un descenso de la mortalidad una vez finalizadas las guerras, con un mejor abastecimiento de alimentos continuado y con el consecuente efecto llamada a individuos de fuera de la capital atentos a las oportunidades que ofrecía la Urbs. Una de las consecuencias directas de este crecimiento se vio plasmada en la expansión urbanística de Roma, con la construcción de nuevos barrios y edificios de carácter privado o público. Así, el crecimiento demográfico terminó dejando de corresponderse con el tamaño de su Foro, por lo que este se fue ampliando en otros que cubrían mejor las necesidades de su población. Por un lado, se constituyeron entre los años 46 a.C. y 113 d.C. los actualmente llamados Foros Imperiales, que se extienden por el Campidoglio y el Quirinal, a base de la ampliación del originario realizada ya por Julio César y donde se encontrarían también el de Augusto (63 a.C.-14 d.C.) y los de Nerva (30-98), llamado también Foro Transitorio, y Trajano (53-117), convirtiéndose este ámbito en el centro de la actividad política de la antigua Roma. Paralelamente, como consecuencia, se construyeron foros específicos para la subsistencia como el Foro Boario, cuyas instalaciones se dedicaban al comercio de ganado, el Foro Holitorio para el comercio de verduras, el Foro Piscario para el comercio de pescado o el Foro Vinarium, dedicado al vino.

Ruinas romanas en Roma, Foro
Vista actual de los Foros Imperiales de Roma.

A medida que crecía su Imperio, Roma tuvo que desarrollar sus relaciones comerciales y lo hizo gracias al aumento de la producción en las provincias, al desarrollo del transporte marítimo y a su red de calzadas. Los intercambios de todo tipo de productos eran numerosos entre Italia y todos sus territorios y también entre las provincias mismas.  (Ver entrada La vuelta de un forro polar rojo para ampliar acerca del comercio en la Antigüedad). Los puertos romanos eran considerados como las puertas del Imperio, época en que construyeron los más grandes, como los de Ostia (Roma), Centum Collae (hoy Civitavechia), Massilia (Marsella) o Leptis Magna (Libia). De este período han sobrevivido los primeros textos que versan sobre construcción portuaria, como el de Vitrubio, y allí empezaron, por ejemplo, a usarse los barriles como medio de almacenamiento, ya que por su forma facilitaban la movilización de las mercancías. Los romanos también promovieron la construcción de faros a lo largo de las costas mediterránea y atlántica, incluyendo los de Ostia, Boulogne (Francia), Dover (Reino Unido) o el faro de Hércules (A Coruña), que en la actualidad sigue en funcionamiento.

Todo lo relatado, como siempre, ha sido reconstruido poco a poco por los historiadores en todos los rincones del antiguo Imperio Romano, a base de una paciente y exhaustiva combinación de información arqueológica, documental, paleográfica y método científico. También en el País Vasco.
En las provincias vascas, ya desde el s. XVIII, con la penetración del pensamiento ilustrado, que trajo una concepción de la Historia reconstruida con una metodología moderna, en la que las fuentes adquirieron gran importancia, y una crítica racional, surgieron contradicciones en el seno de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (fundada en 1765), la institución que mejor representó las ideas ilustradas en las tres provincias. Sus miembros se fueron dividiendo entre los partidarios de la realización de la mencionada Historia crítica y los que estaban a favor de una Historia legitimadora de ciertas posiciones políticas más ligadas a ideas tradicionales defensoras de los Fueros y, por lo tanto, de lo vasco frente a la amenaza de pérdida de privilegios e idiosincrasia. Por parte de los defensores de esa última corriente, se construyó una imagen ficticia de la Antigüedad, basada en una interpretación interesada de los textos clásicos sobre la conquista del norte peninsular y en la creación de mitos que demostraban la constante independencia del País Vasco frente a invasores extranjeros, con especial incidencia en los romanos, dominadores del mundo. Su tesis, llamada vascocantabrista, defendía una Cantabria Antigua, que también incluía los territorios de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, que nunca habría llegado a ser sometida. Lógicamente, esta teoría encontró detractores entre intelectuales vascos interesados en la recopilación de los vestigios romanos, aunque no dejaron de hablar de una Cantabria Antigua amplia. Lo cierto es que la idea de la no dominación romana encontró apoyo en el reducido número de restos materiales descubiertos en las tres provincias y en la escasez de vestigios arqueológicos como teatros, circos, acueductos, etc., principal argumento para rechazar la integración vasca en el Imperio romano. Esto, además, condicionó el interés y la valoración de los restos romanos aquí hallados durante mucho tiempo, llegando a atribuírseles una procedencia foránea.

Con el inicio del siglo XX fueron surgiendo diversas agrupaciones culturales (Sociedad de Estudios Vascos, Laboratorio de Etnología y de Eusko-Folklore, Centro de Investigaciones Prehistóricas…) que impulsaron los estudios antropológicos y arqueológicos, creándose incluso una colección de materiales arqueológicos, algunos de ellos de procedencia romana, entre los que se incluían varios restos epigráficos. Tras el freno provocado por la Guerra Civil, las investigaciones volvieron a reanudarse en los años cuarenta, cuando comenzaron a sentirse los efectos de la reforma universitaria que en 1928 había convertido la epigrafía y la numismática en disciplinas oficiales dentro de la Licenciatura de Historia.

LEHOINABARRA: ASENTAMIENTOS ROMANOS EN LA COSTA VASCA Y FLAVIOBRIGA
Estela romana de Forua de mármol de Ereño.
Iviliae sacrum M(arcus) Caecilius Montanus pro salute
Fusci fili(i) sui posuit. Rai(us) Quintio fecit.

Consagrado a Iulia. Esta ara la ha puesto Marco Cecilio
Montano por la salud de su hijo Fusco. La hizo Rayo Quintio.

Hubo que llegar a los años ochenta del s. XX para que se marcara un antes y un después en la investigación arqueológica en Bizkaia, cuando esta empezó a no dedicarse, como hasta entonces, de manera exclusiva a la Prehistoria y a buscar yacimientos que permitieran abordar el estudio de los períodos históricos. En ese contexto, el poblado romano de Forua fue descubierto en 1982 por parte de M. Unzueta, A. Martínez y E. Alcorta tras una intensa labor de prospección y sondeos a causa de la aparición de dos aras romanas de mármol rojo de Ereño con epígrafes latinos. Ahora se sabe que el asentamiento ocupó la parte alta y las laderas de la colina de Elexalde y se conservan unos 60.000 m2 de su superficie original, lo que supone alrededor del 40% de la misma. Los trabajos agrícolas y las construcciones de dos milenios han contribuido a la desaparición de buena parte del yacimiento, pero las excavaciones sistemáticas han hecho posible no solo conocer la Forua romana, sino también establecer un modelo de comportamiento del poblamiento aplicable a otros asentamientos del entorno y conocer distintos patrones de ocupación durante la romanización.

Ubicación en Bizkaia del yacimiento romano de Forua. Fuente: Google maps.
Distribución del Yacimiento Romano de Forua vista en fotografía aérea. Foto: Guillermo Caso de los Cobos en https://terraeantiqvae.com/group/hispaniaromana/forum/topics/sondeos-arqueologicos-previos-a-unas-obras-de-saneamiento-sacaron?overrideMobileRedirect=1

El estudio de los restos arqueológicos romanos de Forua desvela una ocupación en el S. I d. C., época de los emperadores Claudio y Nerón (41 al 68), un momento de esplendor durante el s. II y el abandono y traslado de sus habitantes para refugiarse en algunas cuevas vecinas, como la de Peña Forua, en el s. IV. La actividad que allí se realizaba era la típica de una sociedad agropecuaria, pero con metalurgia y comercio, y este poblado está relacionado con un puerto romano cercano.

El mortero romano de Forua se expone desde este sábado en el Museo  Arqueológico de Bizkaia
Mortero romano de Forua,  recuperado en la campaña de 1992 entre la tierra de relleno de una zanja de drenaje que bordeaba el lado norte de uno de los edificios del poblado. Restaurado en el taller de conservación del Museo Arqueológico de Bizkaia. Datado entre finales del siglo I y mediados del siglo II d.C.

Se han excavado quince edificios desde 1982. A finales de mayo de 2018, los sondeos arqueológicos realizados ante las inminentes obras de un tramo de la red de saneamiento de Urdabai sacaron a la luz las termas del yacimiento. Este hallazgo ratifica la importancia del poblado romano de Forua como gestor administrativo, económico y social del territorio, afirmó a elcorreo.com (6 de agosto de 2018) la arqueóloga Ana Martínez Salcedo, directora de las excavaciones. Hemos encontrado un muro de 20 metros de longitud y calculamos que el complejo podría tener unos 200 metros cuadrados. Con la llegada del Imperio y la llamada Pax romana, los indígenas de Kosnoaga y otros castros bajaron a los poblados fundados por los romanos para prosperar. Forua, que, como hemos dicho anteriormente, llegaría a abarcar unas 6 hectáreas, se convirtió en un centro dedicado a la transformación del hierro, que se exportaba en forma de lingotes y de herramientas. Alcanzaría su máximo esplendor en el siglo II y entraría en decadencia en el IV, posiblemente por la descomposición del Imperio que haría que ya no resultara rentable explotar los recursos del entorno.

La propia directora de los trabajos, Ana Martínez Salcedo, relata que la especial configuración de nuestra costa, con la presencia de amplios estuarios y puertos naturales, junto con el carácter navegable de las rías facilitó, a través de la ruta fluvial, la penetración hacia el interior del territorio. Por otro lado, el potencial de una nueva tierra abierta a la colonización, unido a los recursos mineros, serán decisivos en la creación de estos núcleos costeros.
La franja cantábrica de Bizkaia se ve inmersa a partir de la segunda mitad del siglo I d. C. en esta estrategia de integración […] Forua, Portuondo y Lekeitio, nacen como consecuencia de este fenómeno. Los hallazgos que han ido surgiendo en Plencia, Bilbao, Muskiz o Bermeo aún fuera de contexto, son importantes indicios para suponer una mayor amplitud de este proceso.
(2)

Lo cierto es que el arriba señalado proceso de romanización de sus territorios y la constante necesidad de la vasta Roma de abrir nuevos mercados y de materias primas y los productos de su transformación hacen lógica la inclusión de estas tierras en su radio de acción. El desarrollo de la red de calzadas y de la navegación de cabotaje por la península tras la paz subsiguiente a las Guerras Cántabras (29–19 a.C) (3) y la política romana de integración de sus conquistas en el Imperio facilitaron las relaciones comerciales. A esto hay que sumarle la fundación de Flaviobriga (Castro Urdiales) en el 74 d.C., gracias al edicto del emperador Vespasiano, que habría facilitado el intercambio de productos e ideas con esta zona y cuya área de influencia alcanzaría el territorio de Forua.

Calzadas romanas en la época de Adriano, alrededor del año 125. Foto: Wikipedia.

La ría de Urdaibai fue navegable por su antiguo cauce hasta el centro de la villa de Gernika y, de hecho, mantiene en su toponimia el término portu en varios puntos de su recorrido (PORTUONDO/SUKARRIETA, MUNDAKA). Identificar estos lugares con establecimientos portuarios parece razonable. (2) Hay que tener en cuenta que, como puerto fluvial, Forua también debió de ser vía de salida para el mármol de Ereño, que, al igual que el resto de las mercancías, se transportaba hasta los mencionados Portuondo y Bermeo. También fue punto de entrada de la cultura romana, de romanización, por desde las vajillas de terra sigillata hasta el uso del garum (condimento muy común en Roma preparado con los intestinos, hígados y otros desperdicios de pescado) y los vinos de Aquitania.

Guido Mansdijk Talen(t) - Forua, Roman village & port (I-IV AD)
 Objetos de cocina y de mesa procedentes de Forua y de la cueva de Ereño. Terra Sigillata Hispanica y cerámica común. Ss. I-IV. Foto: Guía del Museo Arqueológico de Bilbao, 2009.

La Arqueología ha permitido identificar la metalurgia del hierro como una de las principales actividades económicas de los asentamientos de época romana del territorio que nos ocupa. Como ya hemos dicho, entre el final del siglo I y mediados del siglo IV d. C. dicha actividad se desarrolló con cierta intensidad en el poblado romano de Forua. Si bien es verdad que el estudio del yacimiento revela que la ocupación inicial de la colina de Elexalde no estuvo relacionada directamente con la metalurgia y que se fueron instalando los talleres tanto sobre estructuras más antiguas abandonadas como en nuevas construcciones, el hecho es que muchos de los edificios estudiados fueron destinados en algún momento a la transformación del mineral de hierro.

En varios de los hornos se han recogido restos de escoria y de mineral procedente del entorno, el mismo barrio de Elexalde, donde hay huellas de extracción de hierro a cielo abierto hasta comienzos del s. XX y de galerías en explotación hasta bien avanzado dicho siglo. Es complicado identificar directamente estas explotaciones con instalaciones mineras romanas pero sí evidencian los recursos de la zona. No debemos obviar el hallazgo en los niveles romanos de Lekeitio de escorias de hierro ni tampoco el asentamiento de Aloria, donde un taller metalúrgico desarrolló su actividad desde el final del siglo I y durante el siglo II d. C. La riqueza minera de la comarca de las Encartaciones hace suponer la explotación y transformación del mineral de hierro a partir sobre todo de época Flavia (4). Y además, la ya indicada proximidad geográfica a Flaviobriga habría permitido a esta el control, desarrollo y distribución de la producción generada por las minas de Triano y Somorrostro. Hay testimonios arqueológicos de su explotación romana en Oiola (Trapagaran) avanzado el siglo IV d. C.

Además de los talleres, en Forua se han identificado ya un edificio de dos pisos, cubierto con tejas, como el cuartel de un pequeño destacamento militar, varios almacenes y establos y, cerca de donde estaría el puerto, una gran casa de unos 600 metros cuadrados con un patio central porticado del que todavía son visibles las bases de las columnas y los canales de desagüe. La casa tuvo dos pisos (se encontró el hueco de las escaleras) y acogió en algún momento de su historia talleres metalúrgicos. La hipótesis es que podría tratarse de oficinas portuarias. Además, en lo alto de la colina, en el subsuelo de la iglesia de San Martín de Tours, se descubrieron en 2005 y 2006 restos de dos edificios administrativos del siglo I, del Foro, hoy visibles bajo el suelo acristalado del templo. Lo que no se ha encontrado todavía son las viviendas de los vecinos del lugar, que han podido desaparecer con la urbanización de la colina, ni la necrópolis, que podría dar pistas sobre qué volumen de población llegó a tener la Forua romana.

Así, citando a la principal investigadora de este yacimiento (5), el término Forua, pondría en evidencia el papel de este asentamiento como centro de intercambios y punto de encuentro del poblamiento romano de su entorno al igual que otros fora reconocidos en diversos lugares del Imperio. En este sentido alguno de los edificios de fundación flavia estudiados podría vincularse con una instalación de tipo oficial, en relación con el control del tráfico comercial en la ría de Urdaibai. La compleja red viaria terrestre romana permitió poner en contacto este enclave con el interior peninsular. De este modo llegan a Forua mercancías originarias del valle del Ebro como la terra sigillata del entorno de Tritium Magallum. A su vez la ruta marítima jugaría un papel de primer orden para su comunicación con el resto del Cantábrico y la costa de Aquitania. El consumo de productos de procedencia gálica, como las sigillatas de Montans, desde época julio-claudia hasta el período antonino, ponen en evidencia estos contactos durante la etapa alto imperial. A través de la navegación de cabotaje exportaría productos como el hierro local o la lana, importando otros procedentes de los puertos del activo arco atlántico. Durante el siglo III d. C. la actividad en Forua responde a las mismas pautas de comportamiento de otros establecimientos durante este período. Aunque con un menor dinamismo continúa mostrando signos de vida a través del funcionamiento de pequeños talleres de forja. En la primera mitad del siglo IV d. C. una cierta reanimación es visible dejando huellas de este despertar, en la reconstrucción de algunos de los edificios alto imperiales. Sin embargo las dimensiones físicas y vitales del poblado no serán las mismas de los momentos de esplendor. A partir de la segunda mitad del siglo IV y el siglo V el emplazamiento del asentamiento de Forua abandonó el primitivo núcleo de la colina de Elejalde.

Para el año 285 d. C., el territorio romano había crecido tanto que era prácticamente imposible gobernar todas las provincias desde Roma. El emperador Diocleciano decidió dividir el Imperio en dos mitades, con el de Oriente gobernado desde Bizancio (después Constantinopla) y el de Occidente gobernado desde Roma. Las dos mitades continuaron prosperando en igualdad de condiciones hasta la llegada del emperador Teodosio I (379–395), cuando asuntos como su empeño en promover el cristianismo y detener los cultos paganos, la corrupción de las clases dominantes, las incursiones de las tribus germánicas o su intento de ampliación de los límites y recursos del territorito de Occidente condujeron a la separación de los dos Imperios. Además, entre 376 y 382 la guerra debilitó sin remedio el Imperio de Occidente. El constante declive del poder y el prestigio romano llegó a su fin con la deposición del último Emperador Romano, Rómulo Augusto, por parte del rey germánico Odoacro el año 476 d. C.

Por consiguiente, en el siglo IV el norte peninsular es escenario también de la coyuntura convulsa que, en ocasiones, afectaría directamente a nuestras costas, provocando, sin duda, dificultades tanto para el desarrollo normal de la navegación y la práctica pesquera como de la vida cotidiana. También los habitantes de Forua se verían empujados a buscar refugio en zonas más protegidas tanto de la amenaza exterior de los pueblos bárbaros como de la situación interna del Imperio con su mencionada crisis política, social, económica, militar y religiosa traducida en la península también en la presencia y significación de la Monarquía goda fundada en 395 por Alarico, del linaje de los Baltos, en la Hispania romana. A partir de la segunda mitad del siglo IV y el siglo V el emplazamiento del asentamiento de Forua abandonó el primitivo núcleo de la colina de Elexalde. Por el momento, no es conocido un poblado tardo romano y los datos referentes al asentamiento de Forua durante esa etapa hay que buscarlos en la cercana cueva de Peña Forua que, al igual que otras cuevas del entorno como Santimamiñe, Sagastigorri y Aurtenetxe (en Kortezubi), Ereñuko Arizti (en Ereño) o Guerrandijo (en Ibarrangelu) fueron lugar de refugio durante este período.

Isis-Fortuna hallada en Peña Forua. ARKEOLOGI MUSEOA -Museo Arqueológico de Bilbao.
(foto: Sergio Geijo. https://viatorimperi.es/urdaibai/).

Una figura que representa a Isis-Fortuna apareció en Peña Forua, llegándose a la conclusión de que puede ser una pieza procedente de un larario (6) anterior a la ocupación, que revela el material tardo romano hallado allí. Isis Fortuna se constituyó en Roma como protectora de los navegantes (por el viaje de Isis en busca de su hermano-esposo Osiris, esparcido por Seth por el mar) y dueña del destino (Fortuna tenía el poder de controlar todos los movimientos y acontecimientos humanos). Es interesante ver cómo la combinación de tradiciones romana y egipcia llegó hasta este remoto rincón del Imperio. Romanización 1. f. Acción y efecto de romanizar.

Amargas son las raíces del estudio, pero los frutos son dulces (Marco Poncio Catón).

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(1) Fenómeno de difusión de la Civilización Helénica más allá del mundo egeo y de fusión cultural entre Oriente y Grecia, impulsada por Alejandro Magno, comprendido entre el año 323, en que murió este, y el 30 a.C., en que el reino de Egipto fue anexionado al Roma.

(2) Martínez Salcedo, Ana. La cultura material de época romana en Bizkaia: testimonios en torno a la actividad económica. Arkeon. BIBLID [1137-4489 (1997), 9; 565-578]. P. 566.

(3) Enfrentamientos entre Roma y los pueblos Asturiae ​ y Cantabri ​ con los que terminó la conquista de la Peninsula Ibérica y que fueron la única operación dirigida personalmente por el emperador Augusto.

(4) Los emperadores Vespasiano (69-79), Tito (79-81) y Domiciano (81-86)

(5) Martínez Salcedo, Ana. Arqueología e Historia del período romano en Bizkaia (1972-2002). KOBIE (Serie Anejos n.º 6. Vol. 1 y 2), año 2004. Homenaje al Prof. Dr. J. M. Apellániz. (Pp. 356-357).

(6) Pequeño altar sagrado que había en las viviendas romanas, donde se realizaban ofrendas y oraciones a los lares (dioses y familiares desaparecidos y convertidos espíritus, todos ellos guardianes del hogar). 

Larario de la domus Casa de los Vetii en Pompeya. Foto MJM.

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  • Jordi Pérez González. Arquitectura comercial de la ciudad de Roma. Una aproximación a la definición de las avenidas de carácter suntuario: de la vía Sacra a la Quinta Avenida. (European Journal of Roman Architecture, 1, 2017, pp. 143-175. e-ISSN 2603-6177; https://doi.org/10.21071/reudar.v1i0.10166 © 2017 Edition: UCOPress; Texts and images: the authors).
  • Ana Martínez Salcedo. Arqueología e Historia del período romano en Bizkaia (1972-2002). KOBIE (Serie Anejos). Bilbao. Bizkaiko Foru Aldundia-Diputación Foral de Bizkaia. N.º 6 (vol. 1), pp.353 a 370, año 2004.
  • Ana Martínez Salcedo. La cultura material de época romana en Bizkaia.: testimonios en torno a la actividad económica. ARKEON. Bilbao. BIBLID. [1137-4489 (1997), 9; 565-578]
  • Caso de los Cobos, Guillermo. Sondeos arqueológicos previos a unas obras de saneamiento sacaron a la luz en mayo las termas de Forua (Vizcaya). Hispania Romana, 7 Ago 2018.
  • Fernández Palacios, Fernando y Unzueta Portilla, Mikel. Sobre la Isis-Fortuna de Peña Forua (Forua, Vizcaya) y el Mercurio de la Polera (Ubierna, Burgos): una introducción al reconocimiento de figuras de larario. Veleia 15 : 145-156 (1998). http://hdl.handle.net/10810/35949


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